Esta es la bitácora de todos/as los que queremos una educación digna. !!!!4% del PIB YA!!!.

miércoles, 5 de enero de 2011

Un jengibre Amarillo


Los representantes de la Coalición por una Educación Digna reiniciaron sus jornadas de protestas pacíficas contra la violación a las leyes dominicanas por el actual gobierno.

Colacandose en la explanada frontal de las oficinas gubernamentales de la avenida México, frente al Palacio Nacional, iniciaron lo que será una periódica manifestación que realizarán todos los días cuatro de cada mes en el lugar que ya bautizaron como “La Plaza del 4%”. Hasta que el gobierno se acoga al mandato legal.

Tras permanecer frente al Palacio, el grupo se dirigió a la casa de Hamlet Hermann, inmediatamente después de que el coronel de la Policía, Francisco Aquino, les dijera que no podían bajar por la calle Delgado.

La residencia de Hermann tiene una pintura amarilla en la parte frontal con la imagen de un gigantesco 4%, como muestra de su apoyo a la consigna del 4%. Luego de conversar con los oficiales de la Policía Nacional el grupo logró entrar a la casa de Hermann, ubicada en la calle Moisés Márchena, frente a la explanada frontal del Palacio Nacional, donde éste los recibió para apoyar lo que definió como el “jengibre del 4%”.


Frente al Palacion.

Y ellos buscaran su jengibre?.



Mural en la casa de Hamlet Hermann.



Dame el mio calientico'.

Yo voy por mi segundo.

Nada como un jengibre para compartir.

sábado, 1 de enero de 2011

La ilegalidad tiembla

Escrito por Hamlet Hermann ( hamletahp@yahoo.com )

El pasado sábado 25 de diciembre de 2010, la alarma del automóvil estacionado en nuestra casa frente al Palacio Nacional empezó a sonar con estridencia. Acudimos de inmediato y encontramos que el cristal lateral trasero había sido destrozado por un impacto que provocó tremendo agujero de 20 centímetros de diámetro. Miramos a la redonda y sólo encontramos la presencia del centinela que prestaba servicio de vigilancia y protección a la sede del Poder Ejecutivo. El militar estaba situado a apenas diez pasos del automóvil que había sido vandalizado. Le preguntamos entonces quién había hecho el destrozo y respondió: “Yo no me doy cuenta.”

Al día siguiente, contraté un pintor para cubrir la verja frontal de mi residencia con color amarillo y un 4% en negro. Esa fue la forma que elegí para exigirle al Presidente de la República el cumplimiento de la ley 66-97 que establece un 4% del Producto Bruto Interno para la Educación pública. Todavía esperábamos que la pintura acrílica secara cuando hizo aparición un Capitán del Ejército Nacional adscrito al batallón de la Guardia Presidencial y dos vehículos militares. Asimismo, apareció un miembro del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI) quien se dedicó a retratar el muro que pintábamos. Fue entonces cuando el oficial uniformado preguntó quién había ordenado aquello. Asumí la responsabilidad para entonces reclamar al oficial que se identificara. Respondió diciendo: “Capitán Martínez, señor”. A seguidas me convidó “a que conversáramos a la sombra”. Como no fui capaz de descodificar su extraña expresión, respondí que no le temía al sol. Dije entonces que podíamos conversar a la vista de todos en medio de la calle. Por casualidad, el periodista Bonaparte Gautreaux Piñeyro fue testigo de todo.

Por mi mente circulaba entonces la injustificable actitud del día anterior cuando destrozaron el cristal de uno de nuestros automóviles. La ruidosa alarma había inquietado a los vecinos, aunque no así al centinela ubicado frente a nuestro hogar. Ningún representante del Palacio Nacional intentó entonces investigar quién había vandalizado el vehículo. Sin embargo, desde que el centinela notó que surgía el color amarillo y un número 4 con el símbolo de porcentaje a su lado, la radiocomunicación de la Guardia Presidencial había informado que “algo anormal” sucedía. Alguien debe haber convocado al DNI, así como alguien más debe haber ordenado al capitán Martínez que se presentara ante los que osaban pintar allí una pared de amarillo con un 4% en negro. Difícil resulta imaginar siquiera que un oficial subalterno pueda tomar por su cuenta y riesgo la decisión de intervenir en una propiedad privada. Menos aún siendo aquella la residencia de un personaje público harto conocido por los miembros de la Guardia Presidencial que patrullan constantemente la zona.

El oficial militar informó que “Su Superior” consideraba que ese letrero no podía permitirse y que debía ser borrado por nosotros. Me tocó entonces recordarle que el régimen de propiedad privada que legalmente rige este país me otorga derecho pleno a pintar la casa del color que prefiera. Si le preocupaba el número 4, debía saber que ese ha sido el número asignado a nuestra residencia desde antes de que fuera inaugurado el Palacio Nacional en 1947. En cuanto a las dos bolitas y el palito usados para representar porcentajes, los había colocado allí porque en este país siempre hacen falta dos bolitas y un palito para advertirles a los aspirantes a tiranos que nuestro pueblo no les tiene miedo. Terminé mi corta perorata enfatizando que si “Su Superior” quería impedir que ese letrero permaneciera allí mientras la ilegalidad impere en este país, él mismo tendría que aprovisionarse de violencia y abusos, para intentar hacerlo.

Es momento para preguntar: ¿Por qué temen tanto los inquilinos del Palacio Nacional que se les enrostre su ilegalidad? ¿Les preocupa que el virus del respeto a las leyes se difunda y algún día el rigor de la Justicia pudiera llegar hasta ellos? ¿Se atemorizan ante la evidencia de que el mito de la invencibilidad del reeleccionismo es pura propaganda de los que ahora se enriquecen saqueando el erario?

Hoy, el pueblo acumula fuerzas con el 4% y se atreve cada día más. Mientras, la ilegalidad tiembla.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La lucha del 4% lleva más de 15 años gestándose por diferentes organismos

La “promesa” del Presidente Fernández para Educación representa solo 0.25% del PIB

Coalición Educación Digna reitera existe disponibilidad de recursos en el presupuesto 2011 siempre y cuando se redefinan prioridades

La Coalición Educación Digna llamó la atención a la ciudadanía sobre la realidad de la cifra prometida por el Presidente de la República, cuya promesa representa solo un 0.25% del PIB, equivalente en realidad a RD$ 5,409 millones en el año 2011 cuando se someta el presupuesto complementario, que no podrá ser antes del primero de julio según el artículo 48 de la Ley Orgánica de Presupuesto.

“Han intentado manipular la información sumando los RD$ 4,590.5 millones que se le aumenta a todo el sector educación con los RD$ 5,409 millones que se han prometido para el año próximo, para decir que el aumento que se ofrece es de 10 mil millones de pesos”, expresa mediante un comunicado.

Esto significa que, en el hipotético caso de que esta promesa se cumpliera la inversión en educación total apenas alcanzaría el 2.62% del PIB no el 2.75% como se ha afirmado en la prensa.

La realidad es que para cumplir con la Ley Orgánica de Educación se debe asignar al Ministerio de Educación alrededor de RD$42 mil millones adicionales al monto contemplado en el Proyecto de Presupuesto en discusión.

Estamos en un país que ha experimentado un crecimiento económico sostenido en las últimas décadas pero que sigue siendo el que menos invierte en educación de toda la región latinoamericana en relación a su PIB.

El Ministerio de Hacienda y otras áreas gubernamentales han divulgado cifras sobre el presupuesto de educación que tienden a confundir a la opinión pública. La evolución histórica del presupuesto y el monto correspondiente al próximo año deben evaluarse sobre la base de la proporción del PIB o del gasto público total, en lugar de montos nominales, que no toman en cuenta la inflación y mucho menos el aumento de la población en general y del número de alumnos.

Si aceptamos ese ritmo anualmente para incrementar el presupuesto de educación en una partida tan pequeña como la referida anteriormente (RD$5,409 millones en términos nominales) y el PIB creciera a un ritmo anual de 5%, la espera de la ciudadanía para lograr el 4% se prolongaría por un período adicional superior a 15 años.

¿Cuál sería el alcance real de los 5,409 millones?

Si tomamos como base las metas del Plan Estratégico elaborado por el Ministerio de Educación, para el 2011 éste requeriría de RD$ 55,123.2 millones que frente a los RD$41,535.6 propuestos por el gobierno, nos arroja una brecha de RD$ 13,587.6 millones faltantes. Esto partiendo que se invirtiera lo pautado en los años anteriores, hecho que lamentablemente no se cumplió.

Estos RD$ 13,587.6 millones era lo mínimo que tendría que aumentar el gobierno al Ministerio de Educación sobre lo ya propuesto en el presupuesto 2011. Por lo que aún cuando después de junio del año próximo se cumpla la promesa de asignar RD$ 5,409.5 millones, todavía faltarían RD$ 8,178.1 millones para que el gobierno cumpla con su propio Plan Estratégico.

Sería una señal al menos creíble de su intención de contribuir con lo exigido por la sociedad que se ha identificado con el 4% del PIB para la Educación, que el gobierno cumpla con lo establecido en su propio plan.

Queremos señalar que colocar el 4% para educación en este presupuesto 2011 es un asunto de voluntad política y redefinir prioridades. Los RD$42 mil millones faltantes pueden obtenerse de diferentes partidas de los más de RD$340 mil millones destinados a otros fines, que en gran medida son de mucho menor prioridad que la educación.

El dinero está en el presupuesto, pero se destina a otras cosas que en el contexto actual no son prioritarias. Sin entrar en detalles, con eliminar la práctica clientelista de abultar la nómina pública (el estado tiene 550,000 empleados según el propio Ministro de Administración Pública), prolongar los tiempos de ejecución de obras públicas no prioritarias, disminuir gastos superfluos, dejar de exonerar sectores que acumulan riquezas y no generan empleos, y otras medidas similares, ES POSIBLE invertir en educación.

Todos estos años de lucha están siendo ignorados, y la propuesta del Presidente, aunque rechazada por su insignificancia, no es más que el fruto de la unidad del pueblo dominicano en esta justa lucha. Avancemos, sobre la base de la institucionalidad. El 4% es un compromiso nacional. Fue pactado entre todos, gobierno, sociedad civil y movimiento social. Es una ley con 13 años de incumplimiento. Es una obligación moral y constitucional. Recobremos nuestros valores.

Insistimos para qué necesitamos el 4% para Educación

La Coalición Educación Digna reitera que continuará firme con su propósito de exigir el cumplimiento de un derecho consagrado en nuestra Constitución con el cumplimiento de la Ley Orgánica de Educación, para asegurar una educación de calidad, construir 9,711 nuevas aulas, rehabilitar 12,272 aulas en mal estado, contratar 58,687 maestros que hacen falta de los cuales se deben incorporar 13,390 antes del 2012.

Asimismo, necesitamos mejorar sustancialmente la formación inicial y la capacitación continua de nuestros maestros y maestras. La dignificación de las condiciones de trabajo de los y las docentes en cuanto a salarios, y un funcionamiento adecuado del seguro médico.

De la misma manera exigimos que las autoridades paren de violar los compromisos contraídos con la población y los mandatos de la Constitución y las leyes, que se cumplan con los pactos, planes y acuerdos establecidos a nivel internacional y nacional durante los últimos 15 años, incluyendo el más reciente acuerdo suscrito por nuestro presidente en la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Mar de Plata, Argentina), cuyo tema fue “Educación para la Inclusión Social”.

Reseña de una lucha de larga data: la educación es una preocupación social desde hace más de 15 años.

La demanda por una mayor inversión en educación lleva más de 15 años, siendo esta la primera vez que todos los organismos que trabajaban con el tema de manera independiente se han sincronizado y unido esfuerzos en un solo escenario en lo que hoy conocemos como la Coalición Educación Digna.

Empresarios, iglesias, ONG y los gremios de profesionales de la educación, han sido los que más se han pronunciado en favor del cumplimiento de la Ley General de Educación, realizando acciones de cabildeo tanto en el poder ejecutivo, como en el legislativo, lamentablemente, sin frutos.

El reclamo por una mayor inversión en educación por parte de distintos sectores de la sociedad dominicana se inicia de manera formal en la década de los 90, en el marco del primer Plan Decenal de Educación 1992-2002.

En el 1999, cuando se supone que debió consagrarse por primera vez el 4% en educación, la PUCMM se vio en la necesidad de entregar un documento de exhortación a los tres partidos para que se comprometieran a aumentar el gasto social en los próximos años.

En el 2003 se formuló otro Plan Decenal, sustituido más adelante por el Plan Decenal 2008-2018, en el cual se programó alcanzar gradualmente el 4%, que nunca ha sido cumplido. De nuevo, la gradualidad es aceptada, fuera de los acuerdos institucionales, y se viola el pacto por segunda vez. Para ese año, la inversión en educación era alrededor del 10% del presupuesto.

En el año 2008 se unen el Observatorio de Políticas Sociales del Centro Montalvo y la ADP en una campaña por el 4%, que concita incluso las firmas de varios legisladores, incluyendo el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín, que se comprometieron a luchar por defender en el presupuesto elevar el monto propuesto para educación.

Hoy en día vemos que tampoco se ha cumplido con diferentes diálogos sobre el tema educativo, en todos los cuales ha estado presente el reclamo por el cumplimiento del 4%: Diálogo Nacional, Cumbre de las Fuerzas Vivas de la Nación o Cumbre por la Unidad Nacional para enfrentar la Crisis Mundial, y Pacto Social por la Calidad de la Educación.